Parte 3. La escuela abandonada
Parte 3. La escuela abandonada Llegó la mañana y me convencí de que me había despertado debajo del carro. Las sábanas me pesaban, como si fueran de cemento, impidiéndome levantarme. Me hundí cada vez más en el colchón con cada respiro. Mis oídos me zumbaban y mis ojos se llenaron de lágrimas en el momento en que los abrí, una hora antes de que sonara mi alarma. "Hoy voy a trabajar desde casa", escribí. Cerré mi portátil y me quedé inmóvil. Me quedé despierto en la cama por unas seis horas. Oí a Zev despertarse y marcharse. Oí que pasaban automóviles y la televisión le repetía noticias a mi perro. Vi aparecer alertas de reuniones en mi teléfono. Ocasionalmente lloré sin razón aparente. Al voltearme y revolcarme anudé mis sábanas en medio de la cama. Las cuatro esquinas del colchón estaban expuestas y yo yacía sudoroso en el borde. No me había duchado en dos días y me picaba la cabeza. Bajé brumoso y encontré una nota en el mostrador. El mismo mostrador donde me ...